Información de calidad y nuevas narrativas

Juan Antonio Giner, maestro y mentor de muchos de los que nos dedicamos a esto de la comunicación, hizo hace poco una interesante reflexión en su blog, Periodismo caviar, titulada «Como matar los diarios impresos» en la que indagaba en cómo deben enfrentarse los periódicos a los «iPads de mañana, mediodía, tarde y noche». Giner ahonda en los quince errores que hay que evitar para reinventar los diarios y no morir fagocitados por el actual ecosistema online. Aunque él habla de periódicos de pago, sus reflexiones son trasladables a cualquier medio que se considere de calidad.

En pocos años el concepto de movilidad ha transformado muchos de los hábitos de nuestra sociedad, y los medios impresos están sufriendo una tortuosa transición hacia nuevas formas de distribución de la información, por caminos poco transitados y, en muchos casos, con modelos de negocio de baja rentabilidad.

Como en todos los sectores económicos, en los modelos informativos se está produciendo una polarización hacia dos culturas diferentes. La primera, del gratis total o muy barato, ofrece una inconmensurable oferta de productos que sirven para cubrir la necesidad, pero que no aportan mucho al lector en cuanto a profundidad y análisis. La segunda, de calidad, aspira a convertirse en referente de su sector para ofertar la mejor materia prima, la información de mayor calidad, la selección de todo lo mejor, que empuje al lector a comprar al quiosco (electrónico o físico).

No es una tendencia sólo del periodismo, en muchos sectores económicos ambos modelos coexisten y son rentables. En la restauración tenemos las cadenas de comida rápida, que van mejor que nunca, y los restaurantes con estrellas, afectados por la crisis pero menos. En la moda, triunfan tanto las grandes franquicias con productos de una temporada y precios super reducidos como las grandes marcas de lujo, a las que el negocio les funciona gracias a los criterios de calidad y fabricación de sus productos. Existen más sectores experimentando la misma transformación, como el mundo del motor, pero la conclusión es la misma: parece que hay poco mercado para los productos de calidad media. O se es muy bueno, o indefectiblemente se juega en otra liga, más modesta.

Si aplicamos la lógica de los casos de éxito anteriores, las publicaciones de calidad y de pago deben entenderse como productos de lujo y elaborarse como tales. De ahí que se insista en la mejora constante de la calidad, y en el desarrollo de nuevas narrativas que empujen al lector a la compra de la publicación. El rigor periodístico, un diseño cuidado, así como una esmerada edición fotográfica conforman los pilares del periodismo de calidad. Recetas clásicas para problemas nuevos.

Sin embargo parece que los medios caminan en la dirección contraria: cada vez se despide a más periodistas. Si para ofrecer calidad debes contar con los mejores y  más experimentados profesionales, con mayor número de contactos y mejores capacidades a la hora de explicar las cosas de siempre de manera diferente, en España queremos «salvar el negocio» con menos personal y más barato. En nuestro país, las redacciones se están vaciando de materia gris, y eso el lector lo percibe y no lo perdona en el quiosco. El resultado es que las publicaciones se están concentrando en el nicho de lo gratuito, al ofrecer menos producto y de peor calidad, cuando la dinámica debería ser concentrarse en la calidad para lograr ganar más dinero por la información que ofrecen.

Copio aquí los errores para los periódicos y los periodistas, y el link para el que quiera leerlos en profundidad:

1. Ignorar que los «dueños» de los diarios son nuestros lectores

2. Cerrar a destiempo y perder ventas, por querer dar las «últimas noticias»

3. No re-inventar el diario impreso del «día después» ante iPads de manaña, mediodía, tarde y noche

4. Ignorar que los lectores quieren «daily-newsmagazines»: tabloides, compactos y grapados

5. No salir a la calle, cubrir edificios y vivir de las agendas de los políticos

6. Descuidar las ediciones fin de semana y no darse cuenta que hoy el «fin de semana» empieza el jueves

7. No interactuar con lectores, anunciantes, audiencias y comunidades

8. Ignorar y caricaturizar a más del 50% de nuestros lectores potenciales: las mujeres

9. «Rediseñar» los diarios cuando lo que hay que hacer es «re-pensarlos»

10. Confundir diseño con decoración y diseñar «al final de la cadena de montaje»

11. Contratar directores y editores sin cultura visual

12. Pensar y actuar como si los fotógrafos no fueran periodistas

13. Crear «guantánamos online» y seguir hablando de «ellos y nosotros»

14. «Quemar» las grandes exclusivas en las ediciones online y alentar la utopía del «gratis total»

15. Olvidar que «los rumores no se publican, se investigan»

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