HTML5


Hace relativamente poco tiempo que las páginas en la red no tenían imágenes. El vídeo, la infografía o los gráficos interactivos eran un sueño para muchos diseñadores y editores. Las páginas eran puramente textuales y, así, las posibilidades de diagramación eran mínimas. Con la llegada de los ‘movie clips’, el PDF y el reproductor de animaciones ‘Flash’ los contenidos empezaron a moverse.

Rápidamente iban surgiendo tecnologías que se convertían en estándares para la comunidad digital. Pocos se preguntaban si aquello era realmente un modelo universal. Funcionaba después de darle muchos cabezazos al teclado del ordenador; cumplía el objetivo.

¿Funcionaba en todos los navegadores y sistemas operativos? No. Ante un problema de funcionalidad se buscaba la solución que abarcase la mayor parte del mercado. Es decir, se dejaba fuera una parte importante. Por tanto, funcionábamos sin un estándar. No existía. Lo que teníamos eran varios estándares propietarios desarrollados por las compañías de navegadores. Compartían vocabulario, pero no escritura y pronunciación.

 

Objetivo 2014

La llegada del lenguaje HTML5 (‘HyperText Markup Language’, en su versión número 5) es un hito histórico en el desarrollo del diseño web. Pese a que todavía está en desarrollo, la normativa final HTML5 se espera que sea aprobada en 2014, las posibilidades que ya conocemos son plenamente satisfactorias. En 2010, Steve Jobs dio las primeras pistas: ‘Los nuevos modelos creados en la era móvil, como el HTML5, ganarán el mercado’.

A partir de aquí comenzó a hablarse de un enfrentamiento entre los lenguajes Javascript (estandarizado en 1996) y ActionScript (propiedad de Adobe), HTML5 (abierto) y Flash (propiedad de Adobe) y los sistemas operativos MacOs X (Apple) y el Android (código libre basado en Linux).

En 2009, el ‘World Wide Consortium’ (W3C, la autoridad que valida el lenguaje HTML5) y el ‘Web Hypertext Application Technology Working Group’ (WHATWG, la comunidad que desarrolla el lenguaje HTML) decidieron caminar juntos para desarrollar definitivamente un estándar para la web, un lenguaje de etiquetas abierto a la participación de todo el mundo, no dependiente de compañías propietarias del desarrollo y que fuera compatible con todas las tecnologías de la web.

HTML5 no es propiedad de ninguna compañía. Las compañías deciden desarrollar con este lenguaje porque entienden que es el que mejor cumple sus expectativas de negocio. Lógico. En la era móvil y social todo el mundo quiere estar en todos los frentes. Por tanto, las batallas planteadas en los últimos años son molinos de viento que no merecen más comentario. Lo importante es que va a existir un estándar compatible con todos los navegadores y con el que ya se puede trabajar.

 

Sumando códigos hermanos

La combinación del lenguaje HTML5 (etiquetas básicas de la página) con las posibilidades del lenguaje en cascada CSS3 (estilo y presentación de las etiquetas) y el lenguaje de programación orientado a objetos Javascript (desarrollo de operaciones y aplicaciones) y todas sus librerías (gráficos, efectos visuales, formularios, tablas, matemáticas, criptografía o AJAX) es todo un reto para cualquier desarrollador, creativo o diseñador.

A finales de septiembre, Adobe Systems lanzó oficialmente al mercado el programa de gráficos animados Edge Animate 1.0. De momento, es gratuito y se descarga en su página web. Edge es una tecnología para crear contenido con HTML5, Javascript y la librería JQuery. Por tanto, los trabajos realizados con Edge alcanzarán todo el mercado de los móviles sin necesidad de instalar nada en ellos. El diseñador no se tendrá que preocupar de las excepciones de cada dispositivo o navegador, sencillamente porque ya no existirán. Esa es la promesa.

El problema actual es que no todo el mundo tiene instalado en su ordenador las últimas versiones de los navegadores, que son las que están preparadas para visualizar los contenidos en HTML5. A medida que las empresas pongan al día sus máquinas y los usuarios vayan descargándose las versiones más recientes de los navegadores, HTML5 empezará a crecer exponencialmente y conoceremos realmente todas sus posibilidades. Recuerdo ahora esta frase de la escritora francesa Françoise Sagan: ‘Sólo cerrando las puertas detrás de uno se abren ventanas hacia el porvenir’.

Dicen los expertos de Cisco que, tras la irrupción de los dispositivos inalámbricos tanto en los espacios personales como laborales, la sociedad se mueve hacia un entorno cada vez más móvil, social, virtual y visual.

Siguiendo esta premisa, cada vez son más las empresas que se plantean un giro radical en su estrategia de comunicación, no sólo con sus clientes sino también con empleados, accionistas y ‘stakeholders’, y apuestan por la creación de aplicaciones específicas para tabletas, a través de las que comunicar con ellos. Se mejora así la relación con los grupos de interés que pueden acceder a su “canal” de forma personal, sencilla, colaborativa y organizada.

La información que antes se trasmitía a través de correos, revistas, trípticos, videos en Youtube, pdfs y presentaciones ahora puede agruparse y actualizarse para su consulta en cualquier lugar. Indudablemente, son muchas las funcionalidades que se le pueden añadir a la aplicación, tanto el acceso a bases de datos como la gestión interna de la información, pero lo que está cambiando la balanza hacia la estrategia móvil es que resulta más económico y productivo dar este servicio, si lo comparamos con la fórmula tradicional de relación con el canal.

Muchos de los problemas que existían hasta hace pocos meses se han despejado.

Por un lado html5 se está convirtiendo en un estándar para el desarrollo tanto en sistemas Android como iPad, lo que ha abierto la puerta a la generación de herramientas de negocios y marketing móviles a precios razonables.

Por otro lado, Adobe ha creado la combinación del magazine-app, para generar publicaciones digitales de calidad con pocos quebraderos de cabeza para el diseñador, que ahora puede centrarse en lo fundamental, que es enriquecer los contenidos.

Enfocar al inicio la funcionalidad de la aplicación puede ahorrar muchos quebraderos de cabeza a la hora de desarrollarla y es una de las tareas más complicadas de todo el proceso. Si algo no se define bien, con seguridad dará problemas. Por eso es importante atender a los grupos de interés que la emplearán, escuchar sus necesidades, y aportar las soluciones que se pueden aplicar.

En Visual Thinking creemos en el potencial de estos formatos y desarrollamos este tipo de aplicaciones para sistemas Android e iOS. Como estudio de comunicación y creatividad, podemos aportar mucho tanto en el desarrollo del concepto como en la generación de mensajes para este nuevo cauce de comunicación, más personal y personalizado que nunca.

Evolución de la web.

Evolución de la web.

En 2012 se cumplen 20 años desde la publicación de la web, 22 desde que fue creada por Tim Berners-Lee y Robert Cailliau. Dos décadas en las que hemos vivido una revolución en la forma en la que las personas nos relacionamos y comunicamos. Casi 20 años en los que el mundo se ha hecho más pequeño y conectado gracias a este creciente universo de páginas y aplicaciones relacionadas entre sí, repletas de texto, imágenes, videos y contenido interactivo. Una evolución en la que también han jugado un papel muy importante los navegadores, esos intérpretes que nos permiten leer la web desde las pantallas de nuestros ordenadores y dispositivos móviles.

En el interactivo que encabeza esta página vemos una explicación visual de cómo ha evolucionado la web y la relación entre los navegadores y los distintos lenguajes de programación durante estas dos décadas. El gráfico plasma estos flujos con un estilo que se ha popularizado mucho durante los últimos años y que, entre otros, ha sido una de las señas de identidad de las visualizaciones de datos e infografías del diario Público.

Un interactivo, creado por Vizzuality junto con Hyperakt y el equipo de Google Chrome con motivo del aniversario de su navegador, que permite hacerse una idea de los principales hitos y los factores fundamentales en estos años de vertiginoso desarrollo de la web.

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